Mientras fumaba fuera, viendo un cielo estrellado con nubes increíble, podía escuchar los ronquidos de los cerdos vietnamitas que pasan la noche rebozados en paja, en sus casitas. Las ovejas dormían plácidamente en una parte elevada del terreno, y las ocas bailaban con Morfeo sobre una sola pata y la cabeza agachada.
Bueno, tampoco era tal que así ¿eh? No me he tirado al ácido.
También podía escuchar como los coches cruzaban la carretera que queda cerca del santuario. Demasiado cerca, lamentablemente, para el gusto de todos. Vehículos conducidos por gente que en su inmensa mayoría comen partes desmembradas de los habitantes que nosotros protegemos y cuidamos. A iguales de sus mismas especies, sin importarles el sufrimiento que hay detrás de todo, más que el efímero sabor de unos platos cargados de crueles historias, ignoradas por completo.
Los mismos hombres que les protegen, cuidan y respetan, a su vez los explotan, los oprimen, les quitan cualquier suspiro de libertad, de confort y de calidad de vida. Es como si unos marcianos llegaran a nuestro planeta y decidieran que somos tan simples intelectualmente como una lechuza respecto a ellos, y resulta ser cierto. Además, descubren que el sabor de nuestra carne es delicioso, por lo que nos afinan en granjas y nos engordan para consumirnos. Al mismo tiempo, un pequeño grupo de extraterrestres decide que aunque seamos "potencialmente inferiores" - por llamarlo de algún modo - sentimos y sufrimos tanto como ellos, y nos rescatan a unos pocos afortunados, dándonos protección en un santuario. ¿No serían para nosotros los seres más maravillosos del mundo por negarse a explotarnos aunque puedan y sea la tendencia?
Yo no hace tanto era como los que van dentro de esos coches, comía sin preguntarme de dónde venía la carne. Sin darle más vueltas. No me importaba, no conocía los detalles de la industria salvaje, me encantaba el sabor - y me sigue gustando, no es por eso que he dejado de comerla - y me consideraba animalista. Por supuesto, me parecía que la cadena alimenticia, tal y como me la habían enseñado en el colegio, era un buen argumento, y que estábamos con derecho de explotar y matar para comer, como se había hecho siempre desde la caza más primitiva. Por supuesto, ¿por qué no?
Pero tuve la suerte de que la misma amiga a la que hacía referencia en la entrada anterior, me pasó el enlace de una conferencia de un gran divulgador y activista vegano: Gary Yourofsky. El famoso discurso más la ronda de preguntas y respuestas, sí, ése. No me bastó más para dejarme muy impactado con lo que escuché y vi - y son pocas imágenes, pero suficientes - con lo que me fui a dormir realmente perturbado y pensando seriamente en dejar de comer carne y cualquier producto animal. Al amanecer lo tenía claro, iba a vivir vegano.
De hecho, me pareció realmente increíble que tardara tanto en dar este paso, si no antes como mínimo haber sido vegetariano. La razón es que siempre he tenido una gran empatía con todo ser vivo animal, sea insecto o mamífero. De pequeño jugaba a dar de comer a las hormigas de la terraza y observar cómo se llevaban cachos pequeños individualmente, y otros más grandes en grupo hacia su hormiguero. Mi hermana para putearme a veces cogía la manguera y las ahogaba, lo cual provocaba un llanto y tristeza terribles en mí. Con este simple ejemplo, se refleja el contraste tan grande, de poder comerme cualquier cosa sin hacer la conexión con el animal que había sido o del que había salido, mientras que al mismo tiempo me horrorizaba que un animal que yo viera sufriera. Estamos realmente programados para ignorar el sufrimiento en pro de un sabor y los intereses de una muy poderosa industria ganadera y alimenticia.
Se podría pensar que es difícil comer si no comes cosas de origen animal, pero muchos ya sabemos que no es así. Cada vez más gente lo sabe, incluso gente que no vive vegano ni vegetariano. Se pueden hacer excelentes platos, riquísimos y sanos. Es cierto que hay que cuidar la alimentación, pero es que los que tienen una dieta omnívora no suelen preocuparse demasiado que se diga, y también deberían cuidarla, obviamente. Cuando sale el tema del veganismo es común encontrarse con que todo el mundo es nutricionista, pero luego comen como el culo de equilibrado. ¿O es que no es común la falta de calcio a edades tempranas, hierro, anemias, anorexias, el cada vez más extendido sobrepeso y demás? Pues eso. Si te haces vegano, además de no colaborar en la explotación, privación de libertad y sufrimiento de animales inocentes, cuidarás muchísimo más tu alimentación por regla general. Con esto no digo que todos los omnívoros coman mal, pero salta a la vista que algo falla en un alto porcentaje viendo lo mencionado anteriormente.
Tras unos meses de comer y comprar vegano, sentía que no era suficiente, aunque no es poco, ni mucho menos. Dejar de comer sufrimiento y agonía es activismo a pequeña escala. Es tan sencillo como dejar de comprar para que se deje de criar, maltratar y matar. Si alguien cree que exagero en esos términos, le recomiendo que busque Earthlings en YouTube, por poner un ejemplo. Pues como decía, sentía que quería colaborar activamente con el movimiento, y ya conocía El Hogar de Luci de un tiempo atrás, por lo que fue fácil decidir que quería estar como voluntario. La cosa se atrasó más de lo que hubiera deseado, pero finalmente a finales de diciembre pude cumplir uno de mis grandes anhelos y experiencias que necesitaba.
La intención era quedarme indefinidamente, pues estoy en el paro y no tengo relación alguna conyugal, pero la cosa se torció cuando recibí una oferta de trabajo muy buena, para mediados de febrero. Fue difícil, muy difícil decidir qué hacer, y hasta el último momento de comunicar a los responsables del santuario el tiempo que iba a permanecer aquí, estuve dudando qué hacer. Pero necesito el dinero para muchas cosas: echar una mano a mis padres con la hipoteca, comprarme un respirador para las apneas, que me tienen jodido y no descanso nunca del todo, colaborar económicamente con el santuario con una cuota al mes, y otras cosillas... Siempre habrá tiempo de volver y pasar otra temporada más larga. Seguro que echaré mucho de menos estar aquí, y a todos los habitantes del santuario. Anhelaré el momento de regresar.
En fin, marcho a dormir porque lo voy a fliparrr.... He cumplido de momento, aunque ya fallaré ya, no creo que mantenga el ritmo de entrada diaria ni de coña. Un abrazo vegano para tod@s.
